Columna: Los Ríos bajo presión: cuando el desempleo y la pobreza llegan al hogar.

Por Erardo Werner Castillo.

Hace poco conocimos nuevamente los datos de desempleo del INE: 10,2% para la Región de Los Ríos, cifra que representa a cerca de 20 mil personas desocupadas. Una realidad que persiste y que no solo se refleja en las estadísticas, sino que también impacta en la calidad de vida de las familias de nuestra región.

El desempleo es una problemática social que afecta a nuestra región, situándola entre aquellas con mayores niveles de desocupación del país y por sobre el promedio nacional. Pero detrás de cada cifra existen realidades: una persona que busca una oportunidad laboral y un hogar que debe enfrentar gastos básicos como alimentación, vivienda, transporte y servicios básicos. Para muchas familias, esta incertidumbre puede prolongarse durante meses, afectando su estabilidad económica y sus proyectos de vida.

Según el boletín estadístico del INE correspondiente al trimestre de junio-agosto 2026, la tasa de desocupación regional se situó en un 10,2% registrando un aumento de 1,1puntos porcentuales en comparación con el mismo periodo del año anterior. De acuerdo con estas cifras, actualmente existirían alrededor de 20.317 personas desocupadas en la región.

El problema no se limita solo a hablar de desempleo. La falta de ingresos o la disminución de estos tiene consecuencias directas sobre las condiciones de vida de las familias, especialmente cuando esto se combina con un aumento del costo de bienes y servicios esenciales.

Aquí es donde las cifras de pobreza adquieren relevancia. Según la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) 2024, un 22,3% de la población de Los Ríos se encontraba en situación de pobreza por ingresos, porcentaje superior al promedio nacional. En términos simples, más de 2 de cada 10 personas de nuestra región viven en hogares cuyos ingresos no son suficientes para alcanzar el mínimo establecido por la línea de la pobreza.

¿Qué nos están diciendo realmente estas cifras sobre la situación de nuestra región?

Si bien desempleo y la pobreza son fenómenos distintos, muchas veces se encuentran estrechamente vinculados. La pérdida de una fuente de ingresos, como lo es el empleo, puede llevar a una familia a situaciones de mayor vulnerabilidad económica, dificultando la posibilidad de cubrir las necesidades básicas. Para muchas jefas y jefes de hogar, esta situación puede transformarse en una fuente de angustia e incertidumbre, afectando no solo la estabilidad económica, sino también el bienestar y la salud mental del grupo familiar.

La discusión, por lo tanto, no debería centrarse únicamente a cuantas personas se encuentran empleadas, sino también en los tipos de trabajo que se están generando en nuestra región. Debemos preguntarnos si estos empleos permiten a las personas sostener sus hogares cubrir sus necesidades y proyectar sus vidas con cierta estabilidad.

En el caso de Valdivia, una parte importante de la actividad económica se ve impulsada por el turismo y las actividades asociadas a la temporada estival. Durante el verano aumenta la llegada de visitantes y la ocupación de los servicios turísticos, generando oportunidades laborales y aumento en los ingresos para algunos sectores. Sin embargo, cabe preguntarnos qué sucede una vez que termina esta temporada y disminuye el flujo de esta actividad.

Durante el resto del año la economía local también recibe el impulso eventos, la presencia de una importante comunidad universitaria y de distintos proyectos públicos y privados. A lo anterior se suman las ferias y actividades que permiten a los emprendedores a comercializar sus productos y servicios. Sin embargo, estos esfuerzos, aunque importantes, no necesariamente son suficientes para generar nuevas oportunidades laborales y una actividad económica que se pueda proyectar durante todo el año.

El desafío de las autoridades en conjunto con el sector privado es avanzar hacia una economía regional más diversificada, capaz de generar oportunidades laborales durante periodos de tiempo más prolongados y no depender excesivamente de actividades que concentran sus beneficios en determinadas temporadas. Esto requiere mirar más allá de soluciones a corto plazo y preguntarnos qué sectores productivos podemos fortalecer, que nuevas inversiones podemos atraer y cómo podemos generar empleos que entreguen mayor estabilidad a las familias de nuestra región.

Detrás de cada cifra o porcentaje hay una persona que busca una oportunidad, una familia que intenta llegar a fin de mes y un hogar que necesita certezas para poder proyectar su futuro. Los Ríos no puede acostumbrare a mirar estas cifras como parte de una estadística más. El desafío es transformar los indicadores en una oportunidad para discutir que región es la que queremos construir y que condiciones necesitamos generar para que trabajar no sea solamente tener un empleo, sino también contar con una vida con mayor estabilidad.

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