¿Cómo puede faltar vitamina D en un país con tanto sol? Desde junio, Chile comenzó a fortificar la leche y la harina de trigo con vitamina D para enfrentar una carencia extendida que afecta a distintos grupos de la población.
En la mesa, la marraqueta sigue igual de crujiente y la leche no ha cambiado de sabor. Sin embargo, desde junio, ambas pueden traer un componente que puede cambiar lo que ocurre en nuestro cuerpo, la vitamina D.
La medida comenzó a regir el 19 de junio y busca aumentar el aporte de esta vitamina mediante alimentos de consumo habitual, como la leche y la harina de trigo.
La razón es que su déficit está extendido en Chile. La última Encuesta Nacional de Salud detectó niveles inferiores a los normales en el 52,9 % de las mujeres en edad fértil y el 59,5 % de las personas mayores evaluadas. También hay estudios que muestran una alta proporción de niños con niveles bajos.
La nueva norma establece que la leche líquida, la leche en polvo para consumo directo y la harina de trigo deben incorporar vitamina D₃.
En el caso de la harina, el cambio ocurre antes de que llegue a la panadería. Los molinos incorporan el micronutriente y, después, esa harina puede terminar convertida en marraquetas, hallullas, masas y otros alimentos que llegan a la mesa. La leche, en cambio, será una fuente directa. Un vaso de 200 mililitros aportará al menos 2 microgramos de vitamina D.
La idea es evitar que las personas tengan que recordar tomar algo nuevo cada mañana. El alimento que ya forma parte del desayuno o la once simplemente tendrá un aporte nutricional diferente.
¿Y cómo puede faltar vitamina D en un país con tanto sol?
Aquí aparece una de las particularidades de esta vitamina. El cuerpo puede fabricarla en la piel cuando recibe radiación ultravioleta B, pero eso no significa que toda persona que viva bajo el sol produzca suficiente.
Importa cuánto tiempo pasamos al aire libre, la época del año y el lugar donde vivimos. Una persona que pasa gran parte del día entre la casa, el auto y la oficina tiene una exposición muy distinta a quien trabaja al aire libre.
En el extremo sur, además, la situación cambia durante los meses con menor radiación disponible. Estudios realizados en Coyhaique y Punta Arenas han encontrado prevalencias elevadas de insuficiencia o deficiencia.
También influyen la edad, la obesidad y una alimentación con poco pescado graso, como jurel, sardinas o salmón, una de las pocas fuentes naturales relevantes de vitamina D.
La vitamina D ayuda al organismo a absorber calcio y fósforo, fundamentales para mantener los huesos. Cuando falta de manera importante, puede provocar raquitismo en niños y osteomalacia en adultos. Por eso, el objetivo de la fortificación es reducir una carencia nutricional y reforzar el aporte habitual.







