Abogada Karina Ormeño Soto asume presidencia de la Corte de Apelaciones de Valdivia para el año judicial 2026

Durante su discurso de asunción, la máxima autoridad de la judicatura en la región de Los Ríos y la provincia de Osorno abordó temas como ética judicial, problemas de dotación, infraestructura, seguridad y ejercicio de la función en las comunas más apartadas del territorio.

Con la presencia de las principales autoridades del sistema de justicia de las regiones de Los Ríos y Los Lagos, la Corte de Apelaciones de Valdivia realizó la tradicional ceremonia de cambio de presidencia, oportunidad en que la ministra Marcela Araya Novoa, presidenta del tribunal de alzada durante el periodo judicial 2025, hizo entrega del cargo a su sucesora, la ministra Karina Ormeño Soto.

La presidenta Ormeño es abogada de la Universidad Central y cuenta con más de 20 años carrera judicial, la que inició en 2004. Llegó a la jurisdicción en mayo de 2025, fecha en que fue nombrada como ministra de la Corte de Valdivia, luego de ejercer funciones como relatora de la Corte de Apelaciones de Santiago y como jueza en el 7° Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de la misma ciudad.

Durante su discurso de asunción, la máxima autoridad de la judicatura en la región de Los Ríos y la provincia de Osorno abordó temas como ética judicial, problemas de dotación, infraestructura, seguridad y ejercicio de la función en las comunas más apartadas del territorio.

En tal sentido señaló que en la jurisdicción “encontré, además de un lugar hermoso y tranquilo, personas amables y afables, pero, sobre todo, profundamente comprometidas con la judicatura. He constatado una convicción compartida: dar el cien por ciento para que el sistema funcione y para que cada decisión adoptada esté a la altura de la responsabilidad que asumimos. Esa debe seguir siendo nuestra meta: no claudicar hasta que cada persona obtenga una respuesta oportuna y de excelencia; pero no se trata solo de resolver causas, sino de entender que la judicatura se ejerce con prudencia, independencia y rectitud”.

Sobre impartir justicia en las localidades más apartadas y con alto nivel de ruralidad, la ministra puntualizó que “servir en lugares apartados como Río Bueno, Los Lagos, San José de la Mariquina, Panguipulli, Paillaco, La Unión y Río Negro no significa olvidarlos. La justicia no puede tener centro y periferia, y esta jurisdicción no lo es. Cada localidad, cada tribunal, merece igual consideración. Me comprometo a escuchar sus necesidades y a canalizarlas institucionalmente”.

Respecto de la dotación, infraestructura y seguridad al, la magistrada enfatizó que “si aspiramos, y se nos exige, una justicia de excelencia, debemos comenzar por fortalecer las condiciones en que se ejerce. Ello supone abordar los problemas de dotación de jueces y funcionarios, la capacitación permanente y la calidad de vida de quienes servimos en esta jurisdicción. No es una cuestión meramente administrativa: es una exigencia ética. No se puede pedir responsabilidad sin ofrecer condiciones adecuadas para ejercerla, lo que incluye infraestructura óptima y seguridad”.

Ormeño Soto manifestó además su interés en vincularse con la academia, ya que a su juicio “la formación continua no es un privilegio, sino una obligación profesional. Una judicatura actualizada es una judicatura más justa, agregando -respecto del intersector- que: “la coordinación no es sólo eficiencia; es responsabilidad compartida frente a la ciudadanía.

Finalmente, la magistrada señaló que “me propongo que, durante este período, no seamos sólo un lugar de paso, sino un destino al que se aspire y que se respete. El respeto no se exige: se construye con coherencia, con decisiones fundadas y con conducta intachable”, concluyó.

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